Pestañeo de un segundo, del tiempo que se tarda en entrar en tu mundo.


Eres el minuto en que sueño que te veo cuando me despierto.
Eres el impulso, el proceso que me ayuda a levantar el cuerpo.
Diez minutos de silencio, que hacen que esté tranquilo y me olvide del tiempo.

Y en mis horas, nacen solas, las palabras que dispararé.
Luego, tiemblo, se hace eterno, el segundo en que...

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